Diez falsos mitos sobre la protección solar

Publicado el : 05/06/2017 18:13:04
Categorías : Blog Rss feed

Hoy en día existe una gran información acerca de la protección solar, de sus tipos, de cómo deber aplicarse o cual es la más adecuada en función de nuestro tipo de piel. Sin embargo, aún existen muchos mitos alrededor de la protección solar. Al tratarse de un tema delicado que afecta de manera muy directa a nuestra salud, vamos a repasar los más frecuentes con el fin de aclararlos.

1.     Si ya estoy moreno no voy a quemarme

Es una de las creencias más comunes. Como veremos más adelante, la piel se pone morena como una medida de protección del cuerpo contra el sol, pero en ningún caso es una medida de protección ni nos evitará problemas como el fotoenvejecimiento, la deshidratación de la piel, quemarnos o, aún peor, sufrir consecuencias muy graves como el cáncer de piel.

2.     A la sombra no te quemas

Una sombrilla, al igual que determinados tipos de prenda, puede protegernos de la exposición más directa del sol, pero, dependiendo del material con el que esté hecho, reducirá más o menos la radiación ultravioleta que recibiremos. No debemos pensar que es una protección total.

3.     Y si estás en el agua, tampoco

Muchas veces confundimos el tener calor o sentir la piel caliente con estar quemándonos. El agua no solo ofrece una mínima protección contra los radiación ultravioleta, sino que se considera que los reflejos del agua pueden aumentar la exposición a los rayos UV. Además, aunque el protector  solar que estemos usando sea resistente al agua, es conveniente reaplicar antes y después de cada baño con el fin de evitar cualquier quemadura.

4.     Si no voy a mojarme no hay que reaplicar

Como comentábamos en el punto anterior, el agua siempre reduce la protección solar aplicada en nuestra piel, por lo que siempre es recomendable reaplicar cuando nos bañamos. Es conveniente de igual modo recordar que la mayoría de fabricantes recomienda aplicar el protector solar una media hora antes de la exposición, no justo antes.

5.     Con el doble de factor de protección estoy el doble de protegido

El Factor de Protección Solar (FPS) indica que puedes exponerte más o menos tiempo al sol, no una mayor protección durante este tiempo. Por tanto, por ejemplo, no por ponerme un factor de protección 30 significa que puedo estar el doble de tiempo expuesto al sol que con un factor 15, ya que la relación no es matemática. Siempre se debe seguir el consejo de un profesional y del fabricante.

6.     Una crema hidratante cualquiera tiene el mismo efecto que un aftersun

Cuando no existían productos específicos para el tratamiento post solar de la piel, con frecuencia se recurría a productos hidratantes normales, o incluso a remedios más caseros. Sin embargo, los productos post solares, conocidos habitualmente como aftersun, están pensados específicamente para el tratado de la piel después del sol, incorporando componentes calmantes, antiinflamatorios y/o regenerativos. Además, en muchos casos, aportan sensación de frescor y ayudan a bajar la temperatura de la piel.

7.     Está nublado, así que no necesito crema solar

Al igual que cuando estamos a la sombra, es común creer que cuando está nublado no nos vamos a quemar. Y es que aunque es cierto que las nubes nos protegen en un pequeño porcentaje de la radiación ultravioleta, no debemos bajar la guardia. Además, al estar nublado hace menos calor y es común que nos confiemos y que nos expongamos durante demasiado tiempo, y que esto tenga consecuencias para nuestra piel.

8.     Solo me pongo crema cuando me va a dar el sol

Como comentábamos antes, siempre conviene seguir las indicaciones del fabricante en cuanto a los tiempos y la frecuencia de aplicación del producto. En líneas generales, es conveniente aplicarnos la crema antes de salir de casa, ya que así nos aseguraremos que se absorbe correctamente y que por tanto su uso será eficaz.

9.     Si no me pongo crema me pondré moreno antes

Como afirma la Organización Mundial de la Salud, el bronceado es una forma que tiene el organismo de protegernos frente a la luz ultravioleta. Lo que hace nuestro cuerpo es estimular la producción de los melanocitos, células que se encargan de producir más melanina. La melanina es el pigmento que da color a nuestra piel, ojos o pelo, y que provoca su oscurecimiento cuando tomamos el sol, pero en ningún caso se debe considerar el bronceado como una barrera de protección solar. Si a eso le añadimos el no aplicarnos crema solar, lo único que conseguiremos es quemarnos.

10.  Se pueden usar sin problema las cremas del año pasado

Como en cualquier producto de cosmética, la caducidad de los protectores solares viene indicado en el envase. Sin embargo, debemos tener el cuenta dos casos posibles. Si el bote no ha sido abierto, su caducidad será la que se indique en el propio producto. Por el contrario, si ya lo hemos abierto, es importante buscar un dibujo similar al de un tarro abierto, y que indica el tiempo (en meses) que es válido el producto una vez abierto, siempre que éste se haya conservado adecuadamente en un lugar cerrado, seco y sin luz directa del sol. En caso de ser superior el tiempo que lleva abierto que el indicado, el producto se debe desechar y comprar uno nuevo. Del mismo modo, no debemos usar productos que estén en mal estado (olores, cambios de color etc.), ya que pueden no solo reducir su eficacia si no ocasionar daños en la piel.

Añadir un comentario

http://steroidsshop-ua.com

провирон купить киев

мастерон купить киев